Lo primero que ve el visitante al llegar a esta magnÃfica villa gerundense donde se respira la historia grabada en piedra es el Puente que une las dos orillas del rÃo Fluvià y permite el acceso a la misma. Está reformado con la piedra que en su dÃa diera forma a Santa MarÃa de Besalú -hoy desaparecida-. Mantiene el aspecto original tal y como debió ser en su origen cuando se levantó sobre las rocas del lecho del rÃo que le sirven de cimientos aún hoy. Mide 145 metros de largo por cinco de ancho. Siete arcos de medio punto de diferente tamaño conforman el puente y dos torres fortificadas que se levantaron en tiempos de Pedro IV.
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